Macará nuevamente se reencontró con un torneo internacional, esta vez con Guabirá de Bolivia como su rival.

El Ídolo pintó casi en su totalidad el estadio Bellavista, para una victoria en el partido de ida que bien pudo ser mayor.

El Ídolo Celeste se reencontraba a año seguido con un torneo internacional y por ende saldría con todo el primer tiempo para buscar la apertura del marcador.

Sin embargo los azucareros del Guabirá abrirían el marcador con un balón parado, un tiro libre ejecutado de forma magistral por Gualberto Mujica a los 27 minutos; el Ídolo sorprendido buscó enseguida empatar y así lo haría con Ronald Champang unos minutos después.

Ya con el partido empatado, el embión anímico se notó y rápidamente le dio la vuelta al marcador gracias a una combinación Estrada-Quiñónez-Arboleda, que finalizó con un gol de este último solo frente al portero y así con el 2-1 irse al vestuario.

Ya en el segundo tiempo fue un partido sin mayores sobresaltos para la escuadra visitante que controló los tiempos, quemó tiempo y ninguno de los dos equipos podría marcar más tantos.

El marcador es favorable a Macará pensando en el partido de vuelta, sin embargo se llevan un sabor agridulce de no haber marcado más goles para visitar a Guabirá en Montero, Bolivia.

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